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Buscaba independencia por inquietud personal y libertad por derecho propio. Quiso conquistar la amistad de su dignidad, pero para ello tuvo que pagar una absurda y cínica deuda jamás contraida, que fiscalizó su vida y la de los suyos. Finalmente cayó en la trampa de la tarántula institucional, de la que sólo le separa una fría y seca tapadera semiabierta...

Acoso. Grabación en octubre de 2009

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miércoles, 30 de marzo de 2011

EL ACOSO ESCOLAR. ¿CÓMO AFRONTARLO?

 

María José Vázquez Clavijo (CV)

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La educación cumple un importante papel hacia el pleno desarrollo de la cultura de la Paz y de la No-violencia. Sin embargo, en todas las épocas y culturas han existido actos violentos. La violencia es una de las manifestaciones más inadmisible de la conducta humana y su erradicación debería constituir una prioridad social y política. Esto, no es tarea fácil ya que en nuestra opinión los hombres no nos parecemos tanto como intentan hacernos creer. Desde la imagen del cazador de las cavernas, pasando por los guerreros, gladiadores o guerrilleros, la historia de la humanidad es una historia de conquista, resistencia y violencia.

La pregunta clave aquí sería, las conductas violentas son instintivas o se aprenden.”Las semillas de la violencia se siembran en los primeros años de vida, se cultivan y desarrollan durante la infancia y comienzan a dar sus frutos malignos en la adolescencia•.(Rojas Marcos,L.1995).

A los niños, tanto en casa como en la escuela, se les suele decir que no sean pegones pero, sin embargo, se les anima para que sepan defenderse. Aquí no tenemos más remedio que recordar al lector de estas líneas que para defenderse es necesario desarrollar el mismo o mayor nivel de violencia que el agresor. Al mismo tiempo, aunque pedagogos y especialistas de la educación no mostramos simpatía por los castigos, desde niños vamos aprendiendo que el método de educación más extendido para intentar modificar o encauzar la conducta es el castigo. ¿Y en la familias? No es verdad que con gran frecuencia utilizamos con nuestros hijos frases como:”Cómo hagas eso otra vez te vas a enterar”,”Eres tonto/a “(en lugar de decir a veces haces tonterías),

”Este niño/a es idiota”, ”Te voy a dar una que se te va a caer el pelo”,”Te voy a dar una torta que te voy a dejar haciendo palmas con las orejas”…Por suerte han caído en desuso amenazas como “si sigues así te mando a un correccional”, castigos del tipo “ a la cama sin cenar”,y ya son pocas las familias, afortunadamente, que aplican las palizas “ejemplarizantes”.

Sin darnos cuenta hemos aprendido a vivir con la violencia, al igual que con el cáncer, el sida o el terrorismo. Pero, no será la misma sociedad la que la promueve de generación en generación. El tema que nos ocupa en estas páginas es el acoso escolar. No es algo nuevo entre los escolares aunque si está de moda entre los españoles hablar de Bullying. Término anglosajón-hoy en día muy divulgado, que en los años setenta el sueco Dan Olweus, profesor de psicología de la universidad de Bergen aplicó a las agresiones entre estudiantes.

Se entiende que existe o puede existir acoso cuando un alumno es agredido física o verbalmente, aislado socialmente u obligado a hacer cosas que no quiere por uno o por un grupo de alumnos y tiene la sensación de indefensión. Es una sensación de que no puede hacer frente a la situación, que está en desequilibrio de fuerzas con respeto a quien o quienes le acosan. Sobre todo es la frecuencia del acoso lo que nos va hacer ver la gravedad del problema y también la indefensión que puede tener el joven. Como el caso de esta madre que describe lo que le ocurre a su hijo.

“Le escribo esta carta para explicarle paso a paso la situación problemática que está viviendo mi hijo en el colegio público... de San Pedro de Alcántara (Málaga) por culpa de un compañero de clase que lo tiene acosado física y psíquicamente todos los días desde que empezó el curso, incluso me ha contado que en el curso anterior también empezó a sentirse acosado, lo que ocurre es que mi hijo hasta este curso no ha contado nada. Mi hijo tiene 8 años, está en la clase de 3º. Ya hemos hablado con la tutora varias veces y cuando mi hijo le dice a su profesora que este niño le agrede o insulta, la profesora castiga a este niño. Pero por lo que veo este niño no hace caso. Le he expuesto el problema a la señora Directora y a la Jefa de Estudios pero pienso que no se han tomado el interés suficiente, y, como antes le decía, la profesora hace todo lo que puede para que este niño se comporte correctamente. Lo mismo agrede e insulta a mi hijo en el cambio de profesores, que en el recreo, que en cualquier descuido, pero también le pega e insulta al que le parece, este niño no tiene freno y ha llegado a decirle a mi hijo cosas como “a ver cuando te vas a ir del colegio porque aquí no te quiero ver” “gilipollas” “hijo de puta” “a ver si te mueres”, o incluso “te voy a matar”.

Como podemos observar un alumno desde temprana edad puede estar expuesto, en nuestras aulas, a ataques sádicos continuos, de los que no puede defenderse fácilmente, por parte de uno o más compañeros de clase. Los asaltos pueden ser físicos (empujones, golpes),verbales (insultos, burlas),no verbales (gesticulaciones hostiles y vejatorias) o grupales (marginación, bromas crueles o difusión de rumores humillantes).Todos conocemos el caso de Jokin, un adolescente vasco de 14 años que se suicidó tras las continuas agresiones que sufrió por parte de algunos de sus compañeros de instituto. Sus padres tomaron la decisión de hablar con los padres de los otros tres amigos y contarles lo sucedido. Este hecho cambió radicalmente la posición de éste en su cuadrilla de amigos, pues pasó de ser uno más a convertirse en el chivato, todos sentían "que le habían traicionado" y así se lo hicieron saber pues se inició su distanciamiento y actividades de reproche por lo sucedido. Con un hostigamiento continuo de este tipo no es de extrañar que un niño o adolescente opte por la vía del suicidio como lo hizo él.

Los niños son las víctimas más frecuentes de acoso, aunque las niñas presentan más cuadros de estrés postraumático derivado del hostigamiento al que son sometidas. Siempre se ha acosado a los niños que estaban gordos, a los que llevaban gafas, a los que de una u otra manera eran diferentes, sí es verdad, pero eso no hace que la cosa sea mejor, incluso demuestra que no hemos evolucionado sino todo lo contrario, si justificamos la actitud de los verdaderamente acomplejados, de los que realmente tienen problemas de adaptación, de los que no saben respetar a los demás porque seguramente a ellos no se les respeta ni se les estima ni se les quiere lo suficiente como para enseñarles valores de convivencia, lo único que hacemos es fomentar la proliferación de seres crueles y profundamente cobardes que actúan en manada y se esconden en el anonimato, seres cuyo sentimiento de inferioridad les lleva a agredir a los que sienten más débiles para descargar sus frustraciones ya que suelen ser fracasados incapaces de obtener buenos resultados en sus estudios, vagos, en fin los llamados buenos para nada que odian a todo el que de una u otra manera es superior a ellos aunque más no sea por ser mejor persona.

¿CÓMO AFRONTARLO?

¿Qué podemos hacer cuando uno de nuestros hijos o de nuestros alumnos es acosado por los compañeros de clase?

Normalmente los padres y profesores no se enteran y si lo hacen es de forma accidental pues alguien próximo al niño (un compañero de clase o un hermano) es el que da la voz de alarma. El principal motivo por el que un niño no explica en su casa lo que le están haciendo en el colegio es porque nadie le ha dicho que es bueno decirlo. Y eso se reviste de un montón de excusas: no querer ser chivato, no aparecer como débil, no preocupar a los padres, o bien creer que nadie puede hacer nada dado que el "Bully" (acosador-matón) es más fuerte que los propios padres. Nos dicen que lo primero que debemos decirles a nuestros hijos y alumnos es que nos gustaría que si les pasara algo parecido a lo que le pasó a Jokin nos lo dijeran.

Que el supuesto que tengamos sospechas o indicios de que algo va mal, es necesario hablarlo con nuestro hijo/alumno y que nos diga las acciones concretas de la violencia que se ejerce sobre él. A pesar de la angustia que podremos llegar a sentir cuando nos relate su calvario. Hemos de dar muestra de entereza, que no nos vean ni sufrir pues ya él/ella sufre por si mismo, no le carguemos con nuestro dolor, pues eso no le va ha hacer ningún bien. Nos tiene que ver serios (no nos gusta nada lo que le hacen) y fuertes (vamos a solucionarlo y protegerle). Una vez nos haya relatado todo su sufrimiento y todas las acciones humillantes que han ejercido contra él/ella, hemos de asegurarle que nosotros le seguimos queriendo, que le agradecemos que nos lo haya contado y que valoramos todo lo valiente que ha llegado a ser por decirlo. Y que no queremos que vuelvan a hacerle daño y no lo vamos a consentir.

Nos dicen que si conocemos alguna anécdota propia, o de algún familiar próximo es bueno decírselo: "mira a mí también me pasó una vez..." o "al tío...también le pasó en.....". Pues eso le puede ayudar a ver que existen adultos que aún pasando por lo mismo (o parecido) a lo de él han podido superarlo y seguir adelante. Y finalizan, los expertos, indicándonos que hemos de acordar con él la forma de actuar ya que es muy importante que nos vaya dando su consentimiento a cada uno de los pasos, primero porque le estamos dando la oportunidad de ser importante en los asuntos de su propia vida y en segundo lugar porque nuestra forma de actuar no le será más dañina, ni le perjudicará más. Como nuestro hijo o alumno conoce a sus acosadores, es el que mejor nos puede guiar para atajar la violencia. Y que si la situación perdura lo mejor es cambiarlo de colegio.

No es fácil dar orientaciones, o sí lo es. Tal vez poner en un manual instrucciones a seguir sea más fácil que contemplar la cara de niños, entre 7 y 14 años, asustados, sin saber cómo atajar este acoso físico y psicológico que no les deja dormir, que les impide levantarse e ir contentos a la escuela. En nuestra práctica educativa a veces tenemos que enfrentarnos a padres asustados y preocupados por la actitud que está mostrando su hijo en casa, con alumnos que no quieren hablar abiertamente porque el miedo a posibles represalias de posibles agresores les asusta. Cómo haces para tranquilizar a esos niños, para animarle a seguir en el aula cuando a tan sólo unos metros de su mesa tendrá que enfrentarse con esa mirada que le acosa.

Debes empujarle a venir al colegio o sería mejor animarle a cambiar de centro.Y, por otro lado, por qué va a perder el derecho a ir a "su cole". Qué hacer cuando su pequeño cuerpo ya está somatizando con vómitos, insomnio, dolores de cabeza como si fuera un cartel luminoso que nos anuncia "TENGO MIEDO".

Casi sin poder evitarlo en pocas semanas muestran cuadros depresivos, fobia al colegio, y baja estima mientras que los supuestos agresores se pasean alegremente por los pasillos como pavos reales sintiéndose más chulos que un ocho.

Incluso los fines de semana y días de fiesta tienen miedo a salir y a encontrárselo en la calle o en el cine. Y en la mayoría de los casos les da vergüenza expresar este miedo a sus familiares y amigos. Conocemos a niños que sólo han sido capaces de contarlo mediante el messenger a su amigo más próximo para evitar hacerlo cara a cara. Y algunos incluso sienten que son culpables de lo que les ocurre porque son débiles y no han sabido defenderse a tiempo.

Para poder detectar todos estos problemas de acoso escolar en el ámbito educativo resulta de suma importancia usar la observación por parte de las familias y de los propios docentes. Unido a esta observación es fundamental estimular y propiciar la comunicación de los alumnos y alumnas con sus familias y con los maestros y maestras. Pero, debemos ser conscientes de que este hecho de favorecer la comunicación, en numerosos casos no resulta fácil. Pues los alumnos y alumnas que sufren acoso se encuentran tan afectados, que en numerosas ocasiones se encierran en ellos mismos y no son capaces de contar a nadie las circunstancias por las que están pasando. No son capaces de contarlo ni a sus familiares ni a sus maestros y maestras.

Otra cuestión que nos debe hacer reflexionar es que este acoso escolar, no se limita sólo a centros escolares de educación secundaria obligatoria, sino que ya también se dan casos en la etapa de educación primaria. Cada vez más, tanto los acosadores como los acosados son alumnos y alumnas más pequeños. Así que está claro que algo está ocurriendo en nuestras escuelas y no somos capaces de frenar este derroche de acoso y violencia entre nuestros alumnos y alumnas.

Es importante también señalar que el profesorado y la comunidad educativa del centro antes de intentar atajar el problema de acoso escolar y conductas asociales de los alumnos y alumnas, deben tener en cuenta la gravedad del tipo de conducta que presenta el alumnado acosador. Se debe identificar si se trata de una situación de acoso escolar puntual y leve, o bien es persistente y grave. Para a partir de este análisis, plantear una propuesta de intervención con respecto al alumnado acosador. Y no podemos olvidar, que también será necesario plantear un programa de intervención con respecto al alumnado víctima del acoso, pues ha estado expuesto a circunstancias de estrés, nerviosismo, tensión, miedo, autoestima baja, frustración, acoso, …, que le han provocado daños a nivel socioemocional y afectivo. El acoso escolar provoca consecuencias negativas para el desarrollo global del sujeto, afectando sobre todo a su personalidad y a su relación con los compañeros y compañeras de su entorno.

Está claro que hay asignaturas pendientes en nuestras escuelas, asignaturas como "Habilidades sociales", "Cómo aumentar tu autoestima", "Aprender a convivir "..., que se deberían trabajar. El bullying nos plantea un doble reto. Por un lado hay que salvar a los oprimidos y las autoridades escolares deben atender las necesidades de apoyo emocional de estos alumnos y por otra parte hay que prevenir y rescatar la "humanidad perdida" de esos alumnos opresores.

Queda claro, que dentro del aula ordinaria y dirigido a toda la población escolar se debería llevar a cabo la enseñanza de habilidades sociales, educación para la tolerancia, educación para la convivencia y el respeto,… Todo, con el objetivo de eliminar o disminuir el riesgo de aparición de situaciones de acoso escolar y bullying..

También será necesario intervenir respecto a los alumnos/as que comienzan a presentar conductas problemáticas acosando a sus compañeros/as. Será necesario desarrollar con estos alumnos y alumnas, sesiones de intervención fuera del aula, en pequeño grupo. El objetivo primordial será la identificación precoz de la situación de acoso escolar y una intervención dirigida a reducir la incidencia de estos actos de acoso antes de que se hagan más graves y provoquen más daño a los alumnos y alumnas víctimas del acoso. Resulta fundamental la detección precoz de situaciones que desvelan que se están desarrollando en la escuela ctos de acoso escolar.

Y por supuesto, hay que intervenir con respecto a los alumnos y alumnas que muestran conductas de acoso con respecto al resto de sus compañeros y compañeras. La intervención con respecto a este alumnado se centrará en reducir la tasa de acoso escolar.

Pero no es esto tarea única de la escuela. ¿No estamos cansados de escuchar noticias diarias de muertes de mujeres maltratadas?.Ya que la escuela es una micro-sociedad, entonces la gran sociedad en la que se ve reflejada la escuela es la que tiene que atajar estos problemas. Y, por tanto, también estamos incluidos nosotros.

Fuente vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=OVuPrAupyNU

 

BIBLIOGRAFÍA

ROJAS MARCOS, L. (1995): Las semillas de la violencia. Espasa: Madrid.

DOMINGUEZ, T. y otros (1996): Comportamientos no violentos. Propuestas interdisciplinares para construir la paz. Madrid: Narcea.

FERNÁNDEZ, I. (1998): Prevención de la violencia y resolución de conflictos. El clima escolar como factor de calidad. Madrid: Narcea.

FERNÁNDEZ BALLESTEROS, R. (1996): Evaluación conductual hoy. Pirámide. Madrid.

FERNÁNDEZ LÓPEZ, Juan (1994): Modificación de conducta en el aula; en revista Puerta Nueva. Granada.

TOLEDO GONZÁLEZ, Miguel (1984): La escuela ordinaria ante el niño con necesidades educativas especiales. Santillana-Aula XXI. Madrid.

WEBGRAFÍA.

http://www.eacnur.org/valores.cfm

http://www.averroes.cec.junta-andalucia.es

http://www.prodeni.org/Educacion/cuatro_testimonios_de_acoso_escolar.htm

http://www.aprendiendoaconvivir.net/es/recursos

http://argijokin.blogcindario.com/

 

Fuente: http://150.214.53.58/rev/ced/25/mjvc2.htm

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